Seronda
Tres mil personas desbordan Llugar de Riba en la quinta edición del Seronda Fest
El pueblo se llenó desde mediodía hasta las dos de la madrugada, con autobuses fletados desde siete concejos y 19 elaboradores de siete territorios. Ganó la «Orange Mullet» de Redneck Brewery.
Vicente G. Hayes 3 min de lectura
Más de tres mil personas subieron el sábado a Llugar de Riba —Lugar de Arriba en grafía castellana—, el barrio de La Foz de Morcín que acoge el Seronda Fest, para la quinta edición del festival de la cerveza artesana. Lo confirmaron los integrantes de la Peña El Cañu, que organiza la cita y que preside Monchu Arnaldo, en colaboración con el Ayuntamiento de Morcín y Guía Vitae, según la crónica de La Nueva España.
El pueblo se inundó de visitantes que animaron el festival desde mediodía hasta las dos de la madrugada
Andrés Vallina, integrante de la Peña El Cañu
Diecinueve puestos bajo los hórreos
Los 19 elaboradores artesanos llegaron de Asturias, Galicia, Castilla y León, Navarra, País Vasco, Madrid y Bélgica, y montaron sus puestos debajo de los hórreos y dentro de las cuadras, los garajes y los soportales del barrio. La jarra se vendió a tres euros. La jornada terminó con los conciertos de Fata Morgana y Skontra, como anunciaba el cartel.
El palmarés
- Primer premio a la mejor cerveza artesanal: «Orange Mullet», una Apricot Berliner Gose de Redneck Brewery, elaborada por el cántabro Jorge Rodríguez. El galardón es una reproducción en madera de la fuente El Cañu de Llugar de Riba, obra del morciniego David González Prieto.
- Segundo: «Wheatwine», de Vereda, elaborada por los palentinos Belén Sesé y Diego Marcos.
- Tercero: la cerveza local «Turullu», de Sulutiru —Santi Fernández, Adrián Neira y Andrés Vallina—, degustada en el stand de Atala Brewing.
Autobuses propios y cien kilos de carne guisada
La mayor parte del público llegó en los autobuses fletados por la propia organización desde Oviedo, Gijón, Avilés, Pravia, Candás, Pola de Siero y La Felguera. De la comida se encargaron las mujeres de Llugar de Riba, que agotaron el centenar de kilos de carne guisada de sus bocatas, además de las hamburguesas y las empanadas suministradas por la Carnicería La Braña y la Panadería La Mazorca.
Dos precisiones. El cuerpo de la información de La Nueva España habla de 19 elaboradores y su titular, de veinte; publicamos la cifra del texto. Y el enlace disponible de ese diario corresponde a la información previa del 7 de octubre: los datos del balance proceden de su crónica posterior, cuya dirección exacta no hemos podido localizar.
Información relacionada: La Nueva España.
La mirada de La Traza
Tres mil personas en un barrio de Morcín es una cifra que cualquier concejal de festejos de una ciudad firmaría, y la levantó una peña vecinal con el Ayuntamiento detrás. Pero fíjense en el detalle que casi nadie subraya: la organización tuvo que fletar sus propios autobuses desde siete concejos, porque a La Foz de Morcín un sábado no se llega en transporte público. Eso no es un mérito de la peña, es una factura que el sistema de transporte le pasa al mundo rural cada vez que quiere juntar a tres mil personas sin tres mil coches. Y conviene nombrar la otra mitad del trabajo: cien kilos de carne guisada no se hacen solos, los hicieron las mujeres del pueblo, y en el relato de estas fiestas ese esfuerzo suele aparecer como cariño y nunca como lo que también es, trabajo. Si el Principado quiere de verdad fijar población en los concejos del interior, aquí tiene el manual: líneas de autobús los fines de semana y apoyo estable a quien sostiene el calendario festivo. El Seronda ya demostró que la gente va.
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