Biodiversidad
Más de 500 personas vigilarán siete humedales asturianos en un proyecto de ciencia ciudadana
«Adopta un humedal» llevará a escolares, profesorado, asociaciones y voluntariado a medir la calidad del agua, los contaminantes y la biodiversidad de cuatro rías, dos embalses y una charca.
Vicente G. Hayes 2 min de lectura
El Gobierno del Principado movilizará a más de 500 personas en el proyecto de ciencia ciudadana «Adopta un humedal», destinado a estudiar y proteger siete humedales asturianos, según la nota del Ejecutivo recogida por El diario de Asturias el 4 de octubre.
Los siete espacios
- Ría del Eo
- Ría de Avilés
- Ría de Villaviciosa
- Ría de Ribadesella
- Embalse de La Granda
- Embalse de Trasona
- Charca de La Furta
Quién participa y qué se va a medir
En el proyecto intervienen escolares, profesorado, asociaciones ambientales, colectivos vecinales, centros de mayores y voluntariado. La dirección científica recae en la Universidad de Oviedo, a través de la Fundación Universidad de Oviedo, y la gestión en la Fundación para la Investigación Científica y Técnica Aplicada en Asturias (Ficyt).
Los trabajos previstos incluyen el análisis de la calidad del agua, la detección de contaminantes, el inventario de flora y fauna y el uso de ADN ambiental para identificar especies invasoras. También se medirá la capacidad de captura de carbono de estos ecosistemas.
Esta iniciativa combina investigación científica, educación ambiental y participación social para recopilar información sobre la biodiversidad, el estado ecológico
nota del Gobierno del Principado
La información difundida no detalla el presupuesto del proyecto, su financiación ni su duración. Tampoco concreta el calendario de las salidas de campo.
La mirada de La Traza
Los humedales son el ecosistema que más deprisa ha desaparecido en Europa y, a la vez, el que más servicios presta por metro cuadrado: amortiguan las riadas, filtran contaminantes, crían peces y almacenan carbono en cantidades que el monte no alcanza. Que el Principado decida medirlos con quinientas personas en lugar de con una consultora tiene dos virtudes: sale más barato y crea algo que ningún informe genera, que es gente del concejo capaz de notar cuándo su ría empeora. El ADN ambiental para detectar invasoras es, además, la herramienta adecuada en una región con el visón americano, la avispa asiática y el plumero instalados desde hace años. Dicho esto, un proyecto de participación no sustituye a la obligación legal de tener los planes de gestión de la Red Natura al día ni de depurar lo que se vierte aguas arriba. Si dentro de dos años los datos recogidos por los vecinos dicen que la ría de Avilés sigue mal, la pregunta será qué hizo la administración con esos datos. Ahí se verá si esto era ciencia ciudadana o pedagogía.
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