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Sábado, 24 de octubre de 2026 Edición Asturias

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Memoria

La fosa de El Rellán, con 61 cuerpos identificados, ya es Lugar de Memoria Democrática

La mayor fosa común del franquismo en Asturias, en Grau/Grado, recibió su placa oficial. Estuvo oculta durante décadas bajo una granja de cerdos conocida como «La Chabola».

Anne Cuevas 2 min de lectura

La fosa de El Rellán, en el concejo de Grau/Grado, ha sido declarada Lugar de Memoria Democrática del Principado de Asturias, según informó RTPA el 4 de octubre. En el lugar se descubrió una placa que lo identifica como tal.

Qué hay en El Rellán

La radiotelevisión pública describe El Rellán como la mayor fosa común del franquismo en Asturias. En las campañas de exhumación se recuperaron e identificaron 61 cuerpos de personas asesinadas durante la represión franquista, lo que permitió a algunas familias recuperar a sus muertos.

Durante décadas el emplazamiento quedó oculto bajo una granja de cerdos conocida como «La Chabola». Entre los casos que recoge RTPA están el de Teresa Alonso, violada y asesinada y arrojada a la fosa junto a dos compañeras, y el de Cástor Flórez, fusilado y enterrado allí.

El acto

El acto lo organizó la Asociación Memorialista Alcalde Carlos Barredo y contó con el consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y el alcalde de Grado, José Luis Trabanco, según El diario de Asturias.

Los que lucharon por la democracia tejían un hilo invisible con quienes hoy siguen en las calles

Ovidio Zapico, consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos

La información consultada no precisa el decreto ni la fecha de publicación de la declaración en el Boletín Oficial del Principado, ni cuántos lugares de memoria tiene ya reconocidos Asturias. Son dos datos que convendría que la Consejería hiciera públicos junto a la declaración.

La mirada de La Traza

Sesenta y un cuerpos en una cuneta de Grado, tapados durante décadas por una granja de cerdos, no son un asunto del pasado: son una obra pública pendiente. Lo que hace una declaración de Lugar de Memoria no es cerrar nada, sino impedir que el sitio vuelva a borrarse: fija una protección, obliga a señalizarlo y lo convierte en algo que se puede visitar, explicar en un instituto y defender ante quien quiera edificarlo. Que el nombre de Teresa Alonso se pueda leer hoy en una placa es exactamente lo contrario de lo que pretendieron quienes la enterraron ahí. Queda la parte más incómoda y la más barata: publicar el decreto, decir cuántas fosas asturianas siguen sin excavar y poner fecha a cada una, porque las familias que esperan tienen ya una edad en la que los plazos administrativos se cuentan de otra manera.

#memoria democrática#Grado#derechos humanos#patrimonio

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