Educación
La huelga de la educación asturiana de 2025 abrió una ola que llega ahora a las aulas de Madrid
Catorce días de paro y un acuerdo de 70 millones. Los sindicatos asturianos ven en Madrid la misma pelea, aunque con un gobierno dispuesto, dicen, a tratarla como una huelga política.
F.J. Craus 2 min de lectura
La huelga de la educación pública asturiana de la primavera de 2025 duró catorce días y se cerró con el acuerdo «Asturias Educa», que movilizó 70 millones de euros para mejorar los salarios del profesorado y la enseñanza pública. Año y medio después, Nortes sostiene que aquel conflicto abrió una secuencia que ha pasado por Cantabria, Euskadi, el País Valenciano y Cataluña y que ahora se libra en Madrid.
Lo que dicen los sindicatos
Borja Llorente, de CCOO de la Enseñanza, describe aquella movilización con una comparación que sitúa el conflicto en la tradición sindical asturiana:
Fue una huelga como las de la minería o el metal de los 80 y 90.
Borja Llorente, CCOO de la Enseñanza
Fran Rey, de SUATEA, considera que la huelga madrileña «está siendo potentísima», pero advierte de que se enfrenta a una resistencia mayor que la que encontró la asturiana. Según él, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso «la va afrontar como una huelga política».
El fondo del conflicto
El reportaje sitúa el origen de esta ola en tres factores comunes a todas las comunidades: los salarios bajos del profesorado, la infrafinanciación del sistema y las políticas de apoyo a la enseñanza concertada. No es, según esa lectura, una suma de conflictos locales, sino el mismo conflicto repetido.
Cautelas. La pieza no aporta las cifras salariales comparadas entre comunidades, no da datos de seguimiento de la huelga madrileña ni del resto, y no recoge la posición de las consejerías implicadas, incluida la madrileña. Las valoraciones sobre Madrid proceden en su totalidad de las dos fuentes sindicales citadas y así se atribuyen.
Fuente: Nortes, 21 de octubre de 2026, firma Diego Díaz Alonso.
La mirada de La Traza
Conviene recordar lo que costó: catorce días sin cobrar, en una profesión a la que se le exige vocación precisamente para pedirle que aguante. Y conviene recordar lo que consiguió: setenta millones y un acuerdo firmado. Que la pelea se haya extendido después a media España indica que el problema no era asturiano, sino estructural, y que el profesorado de la pública lleva una década sosteniendo con horas extra un sistema infrafinanciado mientras crece el dinero público que va a la concertada. Si hay una lección asturiana que exportar es esta: el conflicto largo y organizado funcionó, y funcionó porque hubo quien lo aguantó. La prueba de que aquel acuerdo fue real, en todo caso, está en el presupuesto de 2027, y eso se verá en noviembre.