Minería y territorio
Tapia expone dos décadas de resistencia vecinal frente a la mina de oro de Salave
La muestra, abierta hasta el 4 de octubre en la antigua Casa de Cultura, recoge los cientos de alegaciones presentadas en 23 años. «La lucha todavía no ha acabado», advierte la asociación Oro No.
F.J. Craus 2 min de lectura
La antigua Casa de Cultura de Tapia acoge una exposición que repasa dos décadas de movilización vecinal contra el proyecto de mina de oro de Salave. La muestra permanecerá abierta hasta el 4 de octubre, según informó RTPA.
Un cubo para 23 toneladas de oro
La pieza central es un cubo que representa las 23 toneladas de oro que se calcula que existen bajo los lagos de Salave, un yacimiento cuya extracción se persigue desde hace 23 años.
Carlos Gutiérrez, impulsor de la iniciativa, describe así la exposición:
Una muestra muy emotiva y llena de recuerdos
Carlos Gutiérrez, impulsor de la exposición
La exhibición documenta «el duro trabajo vecinal para abordar los cientos de alegaciones presentadas» y «el apoyo recibido desde muchos puntos del país», además de la repercusión mediática que ha acumulado un proyecto que, en los últimos años, pasó de plantearse a cielo abierto a una modalidad subterránea.
«La lucha todavía no ha acabado»
Evaristo Álvarez, de la asociación Oro No, recuerda que la empresa retiró el último proyecto presentado para introducir cambios. Para los vecinos, esa retirada no significa el final:
La lucha todavía no ha acabado
Evaristo Álvarez, asociación Oro No
La mirada de La Traza
Veintitrés años de alegaciones, asambleas y paciencia vecinal caben en una sala pequeña de Tapia, y eso ya dice bastante sobre cómo se defiende el territorio en Asturias: sin grandes medios, a base de constancia administrativa. La exposición no es nostalgia, es archivo, y conviene que se conserve, porque los proyectos extractivos se retiran y vuelven con otro nombre y otra cota de profundidad. Salave está junto al mar, en un litoral que ya soporta bastante presión, y la pregunta de fondo sigue sin respuesta pública: qué beneficio real deja un yacimiento así en la comarca frente al riesgo que asume. Mientras no haya esa respuesta, el escepticismo vecinal es la postura más razonable.