Transporte escolar
Las familias de Illas piden plaza garantizada en el bus escolar para seis alumnos de Bachillerato y FP
Solo suben si quedan asientos libres después de los estudiantes de ESO y muchos días se quedan en tierra. Han presentado escritos ante Educación y el Consorcio de Transportes.
Vicente G. Hayes 2 min de lectura
Seis estudiantes de Bachillerato y Formación Profesional del concejo de Illas viajan cada mañana a Avilés sin plaza asegurada en el autobús escolar. Según explicaron sus familias a RTPA el 27 de septiembre, solo acceden al vehículo si quedan plazas libres una vez acomodados los alumnos de ESO, la etapa obligatoria.
«Muchos días se quedan en tierra»
Muchos días se quedan en tierra y tienen que buscar alternativas para llegar a sus centros escolares en Avilés
María Jesús Díaz Álvarez, vecina de Illas
Las familias sostienen que la norma autonómica ya contempla el servicio más allá de la enseñanza obligatoria:
La Ley de Impulso Demográfico contempla este servicio para etapas educativas no obligatorias
Susana Rodríguez, vecina de Illas
Han presentado escritos ante la Consejería de Educación y ante el Consorcio de Transportes de Asturias. En la zona hay, según su propio recuento, un centenar de familias afectadas por la falta de alternativas de transporte, una carencia habitual en los concejos rurales del entorno de la comarca de Avilés.
Lo que está en juego
Un alumno de 16 o 17 años que no puede contar con el autobús depende de que alguien de casa tenga coche, tiempo y turno compatible. Donde eso no se cumple, la elección de estudios deja de hacerse por vocación o nota y se hace por horario de bus. En un concejo pequeño, eso se traduce en renuncias a ciclos de FP o a modalidades de Bachillerato que solo se imparten en la villa.
La mirada de La Traza
El reto demográfico no se combate con campañas, se combate con servicios. Si una ley autonómica de impulso demográfico existe para que vivir en Illas no cueste oportunidades, un autobús con seis plazas más es exactamente el tipo de gasto que la justifica: barato, verificable y decisivo para quien lo necesita. Educación y el Consorcio tienen aquí un problema de dimensionamiento, no de principios, y se resuelve contando plazas. Dejar la escolarización posobligatoria a lo que sobre después de la ESO convierte un derecho en una lista de espera.