Alimentación
Una cooperativa de Cabranes gana el premio nacional a la mejor producción ecológica
El Ministerio de Agricultura distinguió a Kikiricoop en los Premios Alimentos de España, en parte por Asturcilla, su producto estrella, elaborado con materia prima local y ecológica.
Anne Cuevas 2 min de lectura
La cooperativa Kikiricoop, con sede en Cabranes, recibió del Ministerio de Agricultura el galardón a la mejor producción ecológica de los Premios Alimentos de España. El reconocimiento llega en parte por Asturcilla, su producto estrella, elaborado con materia prima local y ecológica, según informó RTPA el miércoles 14 de octubre a las 10:21.
El premio lo recogió Sergio de la Hoz, socio y administrador de la cooperativa.
Siempre es un orgullo recibir premios tan importantes
Sergio de la Hoz, socio y administrador de Kikiricoop
De la Hoz describió el galardón como «una oportunidad muy grande de dar más visibilidad» y recordó que «el proyecto es bastante pequeñito».
Diez años de economía social en el medio rural
Según la misma fuente, Kikiricoop es un proyecto pequeño de economía social en el medio rural que lleva unos diez años en funcionamiento. No es su primer reconocimiento del ministerio: en 2022 recibió el premio a la excelencia en innovación en el medio rural.
Lo que no consta. La información no aporta datos económicos, de producción, de empleo ni de ventas, no detalla el resto de la actividad de la cooperativa ni la denominación literal completa de la categoría premiada, y no recoge el acto de entrega ni declaraciones del ministerio.
Información relacionada: RTPA.
La mirada de La Traza
Un premio nacional de producción ecológica a una cooperativa de Cabranes vale más que cualquier campaña institucional sobre el reto demográfico, y conviene explicar por qué. Kikiricoop hace las tres cosas que esta casa lleva años pidiendo a la vez: produce en ecológico, compra la materia prima en su propio territorio y lo hace en forma de cooperativa, es decir, repartiendo la propiedad en lugar de concentrarla. Que su administrador diga que «el proyecto es bastante pequeñito» es justamente el problema, y no es culpa suya. En Asturias sobran premios al mundo rural y faltan las cosas aburridas que convierten un proyecto pequeño en uno mediano: acceso a tierra, obradores compartidos y, sobre todo, compra pública alimentaria —comedores escolares, residencias, hospitales— que priorice producto ecológico y de proximidad. El Principado y los ayuntamientos gastan cada año millones en alimentar a gente en edificios públicos. Ese dinero, bien dirigido, es la política de desarrollo rural más eficaz que existe, y no hace falta inventarla: hace falta escribirla en los pliegos.