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Sábado, 24 de octubre de 2026 Edición Asturias

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Biodiversidad

La bóveda que guarda 1,3 millones de semillas llega a Oviedo con el Premio de Cooperación

Stefan Schmitz, director ejecutivo de Crop Trust, llegó el domingo al Hotel de la Reconquista. La Bóveda de Svalbard conserva unas 6.300 especies depositadas por 129 instituciones y gobiernos.

Anne Cuevas 3 min de lectura

La semana de los Premios Princesa de Asturias arrancó el domingo con la llegada a Oviedo de Stefan Schmitz, que representa a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. Según RTPA, Schmitz hizo el posado habitual ante los medios y, tras un breve saludo, volvió a entrar en el Hotel de la Reconquista, sin declaraciones. El calendario de la Fundación Princesa de Asturias del 13 de octubre lo identifica como director ejecutivo de Crop Trust e integrante de la delegación que recogerá el galardón, y fija la ceremonia el viernes 23 de octubre en el Teatro Campoamor.

Qué es lo que se premia

Los datos de la instalación proceden de la nota de la Fundación del 20 de mayo de 2026:

  • Inaugurada en 2008, con más de 1.000 metros cuadrados repartidos en tres almacenes.
  • Más de 1,3 millones de muestras y unas 6.300 especies, sobre todo arroz, trigo y cebada.
  • 129 instituciones y gobiernos depositantes; los mayores contribuyentes son Estados Unidos, Alemania, Canadá y Países Bajos.
  • En 2024 se depositaron 64.000 muestras de 61 bancos de genes, cifra récord; en 2025, más de 2.000 muestras del Banco Nacional de Germoplasma de Sudán; en febrero de 2026 entraron Guatemala y Níger.
  • Es propiedad del Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, que la administra; el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) gestiona las instalaciones y la base de datos pública, y Crop Trust aporta apoyo financiero. Forma parte del sistema de la FAO para la conservación de la biodiversidad fitogenética.

La propia Fundación recuerda el caso que demostró para qué sirve: en 2015, el banco de semillas del ICARDA en Alepo, con unas 150.000 muestras, quedó devastado por la guerra de Siria, y parte de la colección pudo recuperarse porque estaba duplicada en Svalbard. El premio se decidió entre 32 candidaturas de 17 nacionalidades, con un jurado presidido por Gustavo Suárez-Pertierra, y está dotado con una escultura de Joan Miró, diploma, insignia y 50.000 euros.

Precisión. La transcripción automática del vídeo de RTPA escribe «Schmitt»; el texto escrito dice Schmitz, que es la forma que recoge también la Fundación.

La mirada de La Traza

Este premio se entiende mejor leyéndolo al revés: una bóveda cavada en el permafrost noruego solo tiene sentido si damos por hecho que vamos a perder cosechas, bancos de genes y países enteros de agricultura. Es una infraestructura de duelo anticipado, y la emergencia climática la hace cada año más necesaria. Que haya funcionado con Alepo es la mejor noticia y la más incómoda a la vez. Conviene además no quedarse en la postal ártica: la diversidad agrícola también se guarda en las variedades locales que cultivan las explotaciones pequeñas, y Asturias tiene las suyas —escandas, fabas, manzanas de sidra, razas autóctonas— sostenidas por gente mayor y sin relevo. Aplaudir Svalbard el viernes en el Campoamor sale gratis; mantener el banco de germoplasma del SERIDA y pagar a quien conserva una variedad que no da rendimiento de mercado es la versión asturiana del mismo premio.

#biodiversidad#Premios Princesa de Asturias#emergencia climática#cooperación internacional

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