Discurso de odio
Barbón reclama entendimiento en la izquierda y un acuerdo mínimo contra el discurso de odio
A ocho meses de las autonómicas, el presidente pidió a todos los grupos preservar un núcleo básico de convicciones democráticas frente a la xenofobia, la homofobia y el machismo, según EFE.
Anne Cuevas 2 min de lectura
El presidente asturiano, Adrián Barbón, dedicó la primera sesión del debate de orientación política a reclamar el entendimiento de las fuerzas progresistas, a ocho meses de las elecciones autonómicas. Según el teletipo de EFE recogido por Infobae, Barbón sostuvo que la fragmentación es un lujo que la izquierda no puede permitirse y presentó a Asturias como símbolo y referencia de políticas públicas que funcionan.
La agencia recoge que el presidente considera que la estabilidad de su gobierno progresista se ha convertido en una pieza codiciada por la derecha en el conjunto de España, y que la aprobación del presupuesto autonómico de 2027 será la primera prueba decisiva para comprobar si las fuerzas progresistas están a la altura de las necesidades de la comunidad.
Barbón advirtió también del riesgo de que los partidos de la derecha pacten con Vox, y pidió a todos los grupos preservar un núcleo básico de convicciones democráticas por encima de las discrepancias ideológicas, en particular en lo relativo a xenofobia, homofobia y machismo.
La réplica
Los grupos de la derecha parlamentaria reprocharon al presidente estar ya «en clave electoral» y calificaron los anuncios de poco concretos y tardíos, según RTPA. Los grupos de la izquierda insistieron en que las medidas sobre acceso a la vivienda se concreten y valoraron el llamamiento contra los discursos de odio. El presidente de la Junta General, Juan Cofiño, advirtió del riesgo de que el debate se polarice con las elecciones cerca y pidió a los portavoces argumentos en lugar de titulares con faltas de respeto.
La mirada de La Traza
Un cordón democrático no se construye con un discurso en septiembre: se construye votando y legislando. Pero conviene no despachar el llamamiento como mera táctica preelectoral, porque lo que está en juego —que la xenofobia, la homofobia y el machismo no entren en el terreno de lo negociable— no es patrimonio de un partido, sino la base sobre la que se sostiene cualquier convivencia. La pregunta que queda abierta, y que los próximos meses responderán, es si los grupos que hoy reclaman concreción están dispuestos a firmar ese mínimo.