Patrimonio
El casco antiguo de Oviedo encadena andamios desde 2003 sobre edificios protegidos en ruina
Un inmueble protegido de mediados del siglo XIX se derrumbó el fin de semana en la calle San Antonio con el andamio puesto desde 2021. El Ayuntamiento lo derribará sin anunciar responsabilidades.
Vicente G. Hayes 2 min de lectura
El barrio antiguo de Oviedo acumula fachadas apuntaladas que llevan años sin obra detrás. El reportaje de Nortes recorre cuatro casos con nombre y fecha.
Cuatro direcciones
- Calle San Antonio. Un edificio protegido de mediados del siglo XIX se derrumbó el fin de semana. Su fachada estaba cubierta por un andamio desde 2021. La propiedad es Dursa Inversiones S. L. El Ayuntamiento lo derribará y, por ahora, no ha dicho que vaya a exigir responsabilidades a la propiedad.
- Martillo de Santa Ana. Andamiado desde 2014. Es propiedad del Arzobispado de Oviedo, que no paga tasa por la ocupación de la vía pública. La asociación vecinal Oviedo Redondo lleva tiempo pidiendo que se abra como plaza pública. La Iglesia anunció en 2022 un proyecto de centro cultural y religioso; según el reportaje, no ha habido avances. Nadie ha sancionado a la propiedad.
- Calle Magdalena. Allí hubo un derrumbe en 2018. En la misma calle está en estado ruinoso la casa natal de Indalecio Prieto, dirigente socialista y ministro de la Segunda República.
- Casa de los Llanes. Palacete de 1749 en la plaza de la Catedral, andamiado desde 2003. De su fachada cuelga una pancarta de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura.
No constan en la fuente el número total de inmuebles afectados, el estado de los expedientes municipales, cifras de inversión ni declaraciones del Ayuntamiento más allá del derribo previsto en San Antonio.
Fuente: Nortes, reportaje de Diego Díaz Alonso.
La mirada de La Traza
Un andamio es una medida cautelar, no una solución urbanística: cuando dura veinte años deja de proteger el edificio y pasa a proteger a quien no lo arregla. El deber de conservación existe en la ley, y existen también la orden de ejecución, la ejecución subsidiaria con cargo a la propiedad y el registro de solares. Que un inmueble protegido se caiga con el andamio puesto y la administración anuncie el derribo sin hablar de responsabilidad es la secuencia que convierte la ruina en una estrategia rentable: se espera, se cae, se construye nuevo. Y mientras el casco antiguo se descompone, la ciudad cuelga de esas mismas fachadas la publicidad de su candidatura cultural. El patrimonio no se defiende con pancartas: se defiende con expedientes.